– Buenos días, Caridad, ¿de dónde vienes tan contenta?
– ah, eres tú, Decencia; vengo del Correo, fui a poner una carta, ¡ya me voy a casar!
– ¿te vas a casar? ¿con el vago ése que es tu novio?
– no, él ya no es mi novio; ¿sabes con quién? Con Emmanuel, el hijo del Presidente de la Nación vecina; cuando vino me propuso matrimonio
– ¿queeé? estás delirando
– deveras, hablo en serio; ¿verdad que es guapo?
-guapísimo, por eso no te creo nadita; yo supe que vino a ver a su novia, y ella es la dama más distinguida de la Sociedad
– pues la más sorprendida fui yo; ¿te acuerdas que yo era la sirvienta de ella?
– sí; ¿y qué con eso? Ella es de primera categoría, y tú no llegas ni a tercera
– pues fíjate que vino a verla a ella; pero supo que lo engañaba, y rompieron su compromiso
– y no me digas que se fijó en ti
– pues sí; así fue
– ¿pero no te das cuenta de que lo hace por despecho, para provocar a la otra enamorando a su propia Criada?
– eso es lo que yo le dije; pero me dijo que ya me había observado desde antes, y que me ama de verdad
– ¿pero tú crees que su papá te va a aceptar? Se ve muy estricto
– precisamente a eso fue, para hablar con él; y acabo de recibir su carta donde me dice que su Papá sí está de acuerdo, mírala tú misma; dice que lo espere, que va a preparar nuestro futuro hogar
– huy, parece que sí es cierto; pero me parece increíble, estás re fea
– yo lo sé; pero él me ve bonita
– además cuando sepa lo de tu antiguo novio, a ti también te va a dejar como a la otra
– ya lo sabe; le confesé todo; lo único que quiere es que no vuelva a tener nada con él
– pero tu exnovio no te va a querer dejar
– es cierto, me persigue a todas partes
– ¿y tu papá sí está de acuerdo?
– qué crees, fíjate que él estaba borracho cuando Emmanuel fue a pedir mi mano, y lo golpeó salvajemente; pero Emmanuel no quiso lastimarlo
– ¡qué bárbaro! ¿y por qué no lo aceptó?
– porque quiere que me case con don Liborio, porque es rico, y tiene deudas con él; pero yo no quiero
DIEZ AÑOS DESPUÉS
– Buenas tardes, Decencia; ¿me permites pasar?
– Caridad, eres tú; ¿qué se te ofrece?
– …este…¿me podrías permitir pasar la noche aquí?
– no puedo; tendría que pedirle permiso a mi esposo, y él no está en casa; ¿pues qué te pasó? Vienes toda golpeada; has llorado, ¿verdad?
– sí, mi papá me corrió de la casa
– pero ¿por qué?
– porque no me quiero casar con don Liborio
– ¿acaso sigues esperando a tu Príncipe azul?
– sí, me prometió volver
– no seas ilusa; por si no lo sabes, tu Príncipe ya se va a casar; ¿no oíste en el radio que hoy se casa?
– ¿se va a casar ¿con quién?
– pues ni modo que contigo
– pero él me prometió casarse conmigo
– sí, pero eso fue hace diez años; fue una emoción pasajera
– en su última Carta me dijo que ya iba a venir, mírala
– huy, pero tiene fecha de hace 5 años, y en 5 años pasan muchas cosas; ahorita ya se ha de estar casando
– por favor no me atormentes más; yo lo amo
– lo mejor que puedes hacer es casarte con don Liborio; él tiene muchas mujeres; no les falta nada; de lo contrario, tendrás qué pasar la noche en la calle
– seguiré esperando a Emmanuel aunque me tenga que quedar en la calle; de todos modos, gracias
– que pases buenas noches
En ese momento se detiene allí un lujoso Automóvil Blanco, engalanado con adornos matrimoniales; en el asiento trasero están dos bellas damitas; y adelante, el chofer y un Oficial; el Oficial baja prestamente, y les dice:
– Buenas noches; disculpen, ¿aquí vive la señora Decencia del Moral?
– sí señor, yo soy; ¿qué se le ofrece?
– buscamos a la Señorita Caridad de la Paz; en su casa nos dijeron que posiblemente había venido hacia acá, que usted es su única amiga
– …ella…es…
– ¿es usted?
– sí Señor; ¿en qué puedo servirle?
– somos emisarios del Príncipe Emmanuel; él está en el Palacio Real y nos envió por usted; la Ceremonia será a las 7:30, suba por favor; las señoritas serán sus acompañantes
– oh; ¿es verdad esto? ¿Emmanuel me espera?
– Sí señorita; suba por favor que el tiempo es muy avanzado
Y ante la mirada incrédula de su amiga, casi saltando de alegría sube al auto, que arranca velozmente
Al llegar al palacio las Doncellas rápidamente la hacen pasar al Vestidor
A las 7:30 es punto se oye el toque de una trompeta en el Salón Principal
Por una puerta entra el Príncipe Emmanuel; apuesto y varonil y por la otra entra Caridad vestida elegantemente, con su vestido de novia luce deslumbrante no parece la misma parece otra; la verdad es que la alegría de su rostro la hace parecer radiante; y viéndola bien: la más Hermosa de todas las mujeres
Al compás de la Marcha Nupcial avanzan lentamente hacia el altar mientras él le dice: Caridad, gracias por esperarme; y ella le contesta: oh Emmanuel; gracias por venir
Solemnemente se efectúa la Ceremonia, y después del Banquete, él la llevó a la Mansión que había preparado para ellos, donde vivieron siempre muy felices.
AMABLE LECTOR
Emmanuel es Cristo, y la novia que le espera es su Iglesia; don Liborio es el Diablo que quiere casarse con la Iglesia; pero vale la pena esperar a Emmanuel; ¿no le gustaría ser parte integrante de esta Iglesia? Cristo Emmanuel le ama.
Dios le Bendiga.



