36. Un Diálogo en Oración

– Señor Jesucristo, en esta oración te doy muchas gracias, porque, como tú bien sabes, Señor, acabamos de terminar esta campaña de evangelización titulada EL PODER DE LA FE, con mucho éxito, pues hubo mucha gente, muchos convertidos, muchos milagros de sanidad, muchas bendiciones, en fin, todo salió bien, gracias Señor Jesucristo

                Solamente hubo algo que me inquietó profundamente, y es el hermano que me dijo: “¿LUEGO DESHACEMOS LA LEY POR LA FE? ¡en ninguna manera! ¡antes establecemos la Ley!” (Rom.3:31)

                También dijo: “Porque todos los que sin Ley pecan sin Ley también PERECERÁN, y todos los que en la Ley pecan, por la Ley serán JUZGADOS

                Porque no los OIDORES de la Ley son justos para con Dios, mas los HACEDORES de la Ley serán justificados” (Rom.2:12,13)

Y concluyó diciendo: “En esto sabemos que nosotros le hemos conocido: Si guardamos sus Mandamientos

El que dice: Yo le he conocido y no guarda sus Mandamientos, el tal es MENTIROSO, y no hay verdad en él” (I.Jn.2:3,4)

Y esas palabras, Señor Jesucristo, han estado resonando en mi mente desde ese día que las oí; me dió la impresión, Señor Jesucristo, de que ese hermano pretende que yo obedezca la Ley de Dios que tú, Señor Jesús, viniste a abrogar; porque pienso que tú, Señor Jesús, viniste a abrogar la Ley de Dios, ¿o no es así?

– “No pienses que vine a abrogar la Ley, o los Profetas; no vine a abrogar, sino a cumplir

                Porque de cierto te digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la Ley, hasta que todas las cosas sean hechas

                De manera que cualquiera que infringiere uno de estos Mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reyno de los cielos; mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el Reino de los cielos” (Mt.5:17-19)

-Pero Señor Jesús, yo tengo entendido que eso fue antes, o sea en el Antiguo Testamento, no en el Nuevo, porque antes había muchas restricciones, y por cualquier cosa era fulminados instantáneamente por Dios, y en otras ocasiones, Dios mismo, personalmente los mandaba matar a pedradas sin más trámite, pero ahora en el Nuevo Testamento, ya no estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia, como que todo es más tranquilo, más fácil, ya no hay tantas restricciones como antes, ¿no te parece?

– No precisamente, porque como tú “oíste que fue dicho a los antiguos: No matarás, pues cualquiera que matare, será culpado del juicio

                Mas yo te digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio, y cualquiera que dijere a su hermano, Raca, será culpado del concejo, y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego

                Oíste que fue dicho: No adulterarás Mas yo te dijo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón

También fue dicho: Cualquiera que repudiare a su mujer, dele carta de divorcio

                Mas yo te dijo, que el que repudiare a su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casare con la repudiada, comete adulterio

Además, habéis oído que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás, mas pagarás al Señor tus juramentos

Mas yo te digo: No juréis en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Dios

Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies, ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey

Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro

Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no, porque lo que es más de esto, de mal procede

Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente

Mas yo os digo: No resistáis al mal, antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra

Y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjala también la capa

Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos

Al que te pidiere, dale, y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo

Más yo os digo: amad a vuestros enemigos bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos

Porque si amareis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los republicanos?

Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?

Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt.5:21-48)

– Huy, como que todo eso está muy difícil, Señor; indiscutiblemente tú eres mi Señor y Mi Salvador, pero con el debido respeto, Señor, ¿no te parece que estás exagerando? discúlpame, Señor, pero yo así lo veo

– “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos más el que hiciera la voluntad del mi padre que ésta en los cielos.

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

                Y entonces les protestaré: Nunca os conocí, apartaos de mí, obradores de maldad” (Mt.7:21-23)

– Pero entonces, Maestro, ¿por qué tus discípulos hacían lo que no es lícito hacer? porque cortaban espigas de trigo para comer, en pleno día Sábado; es como si pelaran una naranja o un plátano en pleno día Sábado, y me parece que todo eso claramente es una flagrante violación a la Ley de Dios, ¿o no?

– ¿No has leído qué hizo David, teniendo él hambre y los que con él estaban?

                ¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer, ni a los que estaban con él, sino a solos los sacerdotes?

                O ¿no habéis leído en la Ley, que los Sábados en el templo los sacerdotes profanaban el Sábado, y son sin culpa?

Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí

                Más si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenarías a los inocentes

                Porque Señor es del Sábado el Hijo del hombre” (Mt.12:3-8)

– Entonces, buen Maestro, por favor dime, en síntesis: ¿Qué necesito hacer para tener la vida eterna?

– Por qué me llamas bueno? ninguno es bueno, sino uno, es a saber, Dios; y si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos” (Mt.19:17)

– ¿Los Mandamientos? Pero si a mí me dijeron que yo no tenía que hacer nada, solamente tener fe en ti, y a mí, fe es lo que me sobra, por eso estoy aquí; además, eso de obedecer los Mandamientos de Dios lo veo muy peligroso porque los no creyentes, fácilmente nos pueden identificar, principalmente el cuarto Mandamiento, el que se refiere el día del Sábado, porque, ¿Qué podríamos hacer en caso de que algún día, Dios no lo quiera, padeciéramos una persecución en pleno día Sábado, y tuviéramos que huir?

– “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno, ni en Sábado, porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será, y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva, más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (Mt.24:20-22)

– Pero Señor, por favor, ¿qué caso tiene todo eso? ¿no es todo eso un sufrimiento innecesario, simplemente por obedecer los Mandamientos de Dios?

– Aparentemente sí, pero son “Bienaventurados los que guardan sus Mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad” (Ap.22:14 Versión Antigua) 

DIOS LE BENDIGA.

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