ANTECEDENTES
El Querubín Principal se rebela contra Dios
“Subiré al Cielo, y seré semejante al Altísimo, -decía el Hermoso Querubín, mientras era aclamado por una gran multitud de Ángeles que le seguía-, junto a las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del Aquilón. (Is. 14:12-20).
Y mientras subía, le salió al encuentro el Arcángel Miguel con sus Ángeles, diciendo: -detente Luzbel, no podrás subir-, si puedo, contestó.
SU EXPULSIÓN
Entonces fue hecha una grande batalla en el Cielo: Miguel y sus Ángeles lidiaban contra el Querubín, que se convirtió en Dragón, y lidiaba el Dragón y sus Ángeles (Demonios).
Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. (Ap. 12:8.)
SU VENGANZA
Y como vio el Diablo que él había sido arrojado a la tierra, y que no podía regresar al Cielo, buscó la forma de vengarse de Dios.
Consideró entonces la posibilidad de destruir al hombre, el cual había sido puesto por Rey de la tierra y Señor de este mundo, y a quien Dios amaba, porque se parecía a él.
Pero ¿cómo destruir a aquel hombrecito que, aunque era de barro, había sido hecho a la imagen y semejanza de Dios, y que, por lo tanto, era indestructible e inmortal?
SU PLAN
Entonces pensó que, si lograba apartar al hombre, de su Dios, sí podría destruirlo.
Pero ¿cómo podría apartar al hombre de su Dios, esto parecía imposible de lograr, a menos que .…
Por cierto, que había una restricción de parte de Dios hacia el hombre: le había dicho que podía comer de todos los frutos de los árboles del huerto, excepto de uno.
Pensó entonces: si logro que el hombre infrinja esa restricción, perderá su comunión con Dios, y su inmortalidad, y entonces sí podré destruirlo.
Pero ¿Cómo lograr que el hombre coma de este fruto del árbol prohibido? no puedo obligarlo, tendría que ser voluntariamente, y no creo que acepte comerlo nomás porque sí; sobre todo sabiendo que Dios se lo prohibió, y que además le causaría la muerte; debe haber una forma; piensa cerebrito, piensa.
SU COLABORADORA INVOLUNTARIA
La única que podría convencerlo sería la mujer, porque se ve que la quiere mucho.
Pero ¿Cómo lograr que la mujer lo convenza de comer de ese fruto del árbol prohibido?, tendría que convencerla primero yo a ella; pero ¿cómo convencerla?
Solamente que le diga que es un fruto muy bueno, que, en lugar de causarles la muerte, los va a convertir milagrosamente en dioses.
Claro que para esto tengo qué contradecir lo que Dios les dijo; les diré que Dios no quiere que ellos sean dioses, como él.
SU OTRA COLABORADORA INVOLUNTARIA
Solamente me falta un detalle: mi presentación; porque desde que me arrojaron del Cielo y perdí mi hermosura, todos se burlan de mí, y me llaman El Rey de los Espantos. (Job. 18:14)
Tendré que buscar un cuerpo bonito, presentable; por cierto, hay unas serpientes muy bonitas en el huerto, utilizaré una de ellas, aprovechando que la mujer, por ser indestructible igual que el hombre, no le tiene miedo a ningún animal; sí, eso haré; esperaré a que se vaya Adam para platicar tranquilamente con ella.
MINUTOS DESPUÉS
Llega la Serpiente y dice a la mujer:
– Hola, Eva, ¿es cierto que Dios les prohibió comer de todos los árboles del Huerto?
– Si, de los frutos de los árboles del huerto comemos, más del fruto del árbol que está en medio del huerto, dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.
– No moriréis; más sabe Dios que el día que comiéreis de él, serán abiertos vuestros ojos, seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.
Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría, y tomó de su fruto, comió, y dió también a su marido, el cual comió, así como ella. (Gen. 3:1-6)
EL FESTEJO
¡Oh, tragedia! los demonios estallaron en gritos de júbilo, y ademanes de triunfo, diciendo: ¡lo logramos! ¡lo logramos! ahora ellos serían los nuevos Reyes de la tierra y Señores del mundo, y los hombres y mujeres serían sus esclavos.
Ese día hubo fiesta en el Infierno, pero en el Cielo hubo tristeza, llanto y luto, pues el hombre que había sido hecho a la imagen y semejanza de Dios, había sido vencido, y eventualmente, destruido.
Desde entonces todas las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora (Rom. 8:22) ya que por el pecado vino la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron (Rom. 5:12)
REUNIÓN EN EL CIELO
Entonces Dios formuló un plan de Salvación para el hombre, y reunió a todos los habitantes del cielo, y les dijo: Ustedes saben que el hombre ha caído en lo más bajo; se necesita entonces que uno del cielo vaya al mundo a rescatarlos, ¿A quién enviaré, y quién nos irá?
Respondió entonces su Hijo, diciendo Héme aquí, Padre mío, yo voy, envíame a mí. (ISA.6:8)
– ¿Ya sabes que no tendrás un buen recibimiento, y que ellos mismos te matarán?
– Lo sé, Padre mío; mas no me importará morir, si con mi muerte les doy la vida.
– Esta bien, Hijo mío: ve en paz y llévate mi bendición.
CRISTO VINO A CONTRARRESTAR LAS OBRAS DEL DIABLO – (I.Jun. 3:8) –
Esa noche apareció una estrella brillante en el firmamento, y se oyó un coro de ángeles cantando. Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
¡ Aleluya ! Había nacido el Hijo de Dios entre los hombres, trayendo al mundo la luz de la esperanza, y el fuego de la vida, el pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz, y los sentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció.
SU NACIMIENTO
Pero no fue en el mullido lecho de un palacio, ni con vanos lujos festejado, sino es una apartada provincia en la aldea de Belem, en un pesebre humilde al abrigo de la noche; pues no hubo lugar para él ni siquiera en el mesón.
SU VIDA
Y así fue su vida, despreciado y desechado ante los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto, herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, como Cordero fue llevado al matadero y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca. (ISA 53:7)
SU MUERTE
Y fue así como murió el único hombre Santo que ha estado en este mundo innoble y vil, aquél que nunca hizo daño a nadie, ni hubo engaño en su boca, nunca lo vieron reír, aunque muchas veces lo vieron llorar en el silencio de la noche y en la soledad de la montaña.
Él era dulce, tierno y compasivo; su sola presencia infundía seguridad y paz, su rostro amable y sereno era como la luz de la alborada que irradia alegría y bienestar, su mirada profunda y compasiva era como el bálsamo en la herida que mitiga el dolor, y su voz como el murmullo de la fuente, y como el canto de las aves cuando alaban a su Creador.
Sus manos fueron un baluarte al desvalido; ¡Cuántas veces afirmaron las rodillas vacilantes! allí encontraron fortaleza los caídos y las pupilas de los ciegos nueva luz.
Sus pies fatigados y maltrechos, caminaron sin reposo acortando las distancias y desafiando aún la bravura de la mar, y finalmente, escalando la cuesta del Calvario hasta la cumbre donde había de ofrendar su propia vida como precio de rescate por la humanidad.
Aún las virtudes de los cielos fueron conmovidas, el sol cubrió su rostro y se vistió de luto, lo más profundo de la tierra se estremeció ante aquella escena despiadada, aún los sepulcros se abrieron y hasta los muertos vinieron a ver lo que había ocurrido.
El mismo Dios no pudo soportar aquél inhumano espectáculo y cerró sus ojos un momento para no ver; y sus oídos para no oír a su Amado Hijo que decía: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Sal.22:1)
UN TERREMOTO Y OSCURIDAD
La tierra tembló y conmoviéronse los fundamentos de los montes porque se indignó Dios; y bajó los cielos y descendió y oscuridad debajo de sus pies; y cabalgó sobre un Querubín y voló, voló sobre las alas del viento, puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí. (Sal. 18:7-13).
Sí, Jesús murió, pero en la inmensidad del Universo quedó grabado el eco de sus palabras que pronunció antes de morir; CONSUMADO ES. Sí, la redención de la humanidad está consumada. (Jn.19:30)
LA RESURRECCCIÓN DE JESÚS
Jesús resucitó y ahora está en el cielo nuevamente con su Padre, contemplando con alegría el fruto de su sacrificio, cuando ve el pecador arrepentido, llegar de rodillas a sus plantas divinas para ser salvo (ISA. 53:1-12).
¡GLORIA SEA A CRISTO NUESTRO REDENTOR!
DIOS LE BENDIGA.



