Nadie me quiere creer que el 13 es el número de la mala suerte, pero desde que Jesús formó el 13 con él y sus discípulos, comenzaron mis problemas aquí en el infierno.
Sólo tú, querido diario, me comprendes, por eso a ti te lo platico: discúlpame que no había venido, y es que desde que Jesús vino al desierto de la tentación, he tenido mucho trabajo; primero era él solo y pensé que lo eliminaríamos fácilmente, pero en lugar de eso él nombró a 12 apóstoles y se completaron 13.
Nos propusimos entonces eliminarlos a todos juntos con una tempestad en el mar de Galilea aprovechando que Jesús estaba dormido, tratamos de hundir la barquilla, pero qué mala suerte, despertaron a Jesús, y ni modo, calmó la tempestad.
Lo que voy hacer (pensé) es agarrarlos a ellos solos, esperé el día y el día llegó, Jesús se fue al monte a orar y quedaron los 12 solos en la barquilla, ésta es mi oportunidad, agiten el mar -les dije a mis achichincles- y lo hicieron, ya la barquilla andaba a la deriva sin control; ¡más fuerte!, ¡otra vez!, ¿pero sabes qué pasó, querido diario? que cuando ya casi hundíamos la barquilla LLEGÓ JESÚS, el número 13, el número de mi mala suerte y ¡qué fracaso!, calmó la tempestad.
Pero no me di por vencido y me propuse desacompletar el 13 a como diera lugar; oí que Pedro le dijo a Jesús que él también quería andar sobre las aguas y Jesús aceptó, y cuando Pedro comenzó a caminar sobre las aguas les dije a mis chalanes: hagan mucho viento para distraerlo, yo me metí por debajo del agua y le jalé un pie a Pedro, ya me lo llevaba para abajo, pero clamó a Jesús y él intervino tomándolo de una mano sacándolo a flote, ¡me dio un coraje que parecían dos!, así no se puede trabajar a gusto, casi, casi renuncio.
Pero pensé en Judas, él si me caía bien y dije: si logro apartarlo de los demás, el 13 quedará incompleto y así será más fácil destruirlos, si, eso haré.
Me fui a los príncipes de los sacerdotes y les aconsejé que le ofrecieran dinero, y así lo hicieron; y cuando aceptó, me dio tanto gusto que ya mero se me salía decir !Aleluya! como dicen los Cristianos, pero me alcancé a morder la lengua y mejor dije: ¡viva el averno y tiemble el cielo! porque ya estamos comenzando a dominarlos, Judas ha sido eliminado y nada más quedan 12; el número 13 ha sido desacompletado.
Ahora sigamos con otro, ¿saben quién? Pedro, vamos a aprovechar su carácter violento e impulsivo.
Y cuando Judas vendió a Jesús y fueron a apresarlo le dije a Pedro: ¿vas a dejar que se lleven a tu maestro? ¿no lo vas a defender? ¡eres un cobarde!
Lo ví que se llenó de ira y me dije: ahora sí, esto se va a poner bueno, buscó una espada y yo le conseguí una, la agarró y ¡RÁJALE! le tiró a uno de ellos para partirle la cabeza en dos, pero aquél se agachó y nada más le voló una oreja, luego iba a machetear a otro pero Jesús intervino y no lo dejó, Pedro entonces se echó a correr y yo lo seguí, lo asusté tanto que negó a Jesús 3 veces, y al reaccionar le dolió tanto que se quedó allí, derrotado, llorando; uno menos, ya nada más quedan once.
Ahora vamos con Jesús, el más peligroso, griten todos: ¡CRUCIFÍQUENLO! ¡CRUCIFÍQUENLO! !Y que lo van crucificando! ¡ALELUYA!, perdón, quise decir: ¡viva el averno y tiemple el cielo! vamos ganando, ya nada más quedan 10.
Sigue Tomás, él siempre ha sido medio escéptico; y cuando ya habíamos logrado que dijera que no creería en Jesús a menos que lo viera, yo dije muy bien: Tomás así se habla, ¿pero sabes que pasó, querido diario? que Jesús resucitó y me echó a perder todo mi trabajo; lo bueno es que solamente estuvo 40 días más y se fue al cielo; ya no lo aguantábamos: que se apareció por aquí, que se apareció por allá, ya nos traía locos a todos, nunca lo pudimos vencer, pero ahora todo ha vuelto a la normalidad y hemos vuelto a ser los reyes de la tierra, los amos del mundo.
¿Los discípulos qué pueden hacer?, son unos pobres ratoncitos asustados que están metidos en su agujero, se acabó el fatídico 13 de la mala suerte y ya soy feliz otra vez.
– Jefe, Jefe, le traigo malas noticias
¿Qué sucede?
– los apóstoles estaban orando en el aposento alto y descendió sobre ellos el Espíritu Santo.
-El Espíritu Santo?
-Sí, y los llenó de Poder y ahora están predicando a toda la multitud.
-¡me lleva Judas! nunca creí que el Espíritu Santo siendo tan limpio se animara a venir a este mundo tan cochino y vil, espero que pronto se vaya al cielo como Jesús; a ver si no se le ocurre quedarse.
– Jefe, Jefe, por la predicación de Pedro y de los apóstoles se convirtieron 3,000 personas.
– ¿Queé? ¿3,000 personas? esto es un desfalco, el más grande que jamás habíamos tenido, ¿por qué lo permitieron?
– Y cómo lo íbamos a impedir? el Espíritu Santo Está con ellos.
– Tiene que haber alguna forma, lástima que todavía no se inventa la bomba atómica, ahora no tenemos ni chinampinas.
– Jefe, Jefe, Pedro y Juan acaban de sanar al cojo que pedía limosna en la puerta del templo.
– ¡No es posible!, ¡era cojo de nacimiento! sólo Jesús podía hacer eso, nada más esto me faltaba, ya cualquiera nos falta al respeto: primero un carpintero, ahora un pescador, pero esto se acabó; todo tiene un límite y mi paciencia ha llegado a su límite, haremos con Pedro lo que hicimos con Jesús.
– Jefe, Jefe, se acaban de convertir 5,000 personas más.
– ¿5,000 personas? ¡ay mis hijos! esto debe ser una pesadilla horrible, pellízquenme a ver si despierto, ¡ay! ¡ay! no tan fuerte, idiotas, mejor vámonos, aquí estamos perdiendo el tiempo, mientras Pedro está haciendo de las suyas. ¡A LA CARGA! todos contra Pedro y contra los discípulos, agiten a la gente, yo hablaré con los príncipes de los sacerdotes, pásenme mi chamarra.
– Jefe, la gente no responde, la mayoría está de parte de ellos.
– No importa, ya los mandé echar a la cárcel, los van a azotar.
– Jefe, hay un discípulo que está haciendo muchos milagros y prodigios en el nombre de Cristo, se llama Esteban.
– ¿Otro? ¡elimínenlo inmediatamente!
– Jefe, hay otro varón que también hace prodigios y milagros en Samaría, se llama Felipe.
– ¡Mátenlo también!
– Jefe, los apóstoles están libres y predicando otra vez.
– ¡que los vuelvan a encerrar!
– Jefe, Saulo de Tarso ya se convirtió y está predicando en Damasco.
– Mátenlo también.
– Jefe, el Evangelio ya llegó a Cesarea
– Jefe, el Evangelio ya llegó a Cicilia.
– Jefe, el Evangelio ya llegó a Lydda.
– Jefe, el Evangelio ya llegó a Sarona.
– Jefe, el Evangelio ya llegó a Joppe.
– ¡Uf! ya no siento lo duro sino lo tupido.
– Jefe, el Evangelio ya llegó a Fenicia, Cripro, Antioquía de Siria, Selencia, Salamina, Papho, Perge, Pamphylia, Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe, Licaonia, Atalia, Cilicia, Phrygia, Galicia, Misia, Troas, Macedonia de Grecia, Samotracia, Neápolis, Filipos, Tiatira, Amphípolis, Apolonia, Tesalónica, Berea, Atenas, Corinto, Cencreas, Efeso, Acaya, Asia, Assón, Mitilene, Chio, Samo, Trogilio, Mileto, Cros, Rhodas, Pátara, Tiro, Tolemaida…
– ¡BASTA! ¡BASTA! ¡No aguanto más!, esto es demasiado para mis nervios, creo que hasta se me subió la azúcar, estoy a punto de sufrir un colapso a este paso el Evangelio va a llegar a todo el mundo, hasta México; qué desgracia, ¿cómo me fue a ocurrir esto a mí que soy tan simpático? tan feliz que era antes, ¿será que ya me estoy haciendo viejo? ¿o necesito unas vacaciones? ¿tú qué opinas, querido diario? tú sí me comprendes, ¿verdad? yo creo que sí, me siento mareado, creo que me voy a desmayar …¡Uf!.
FIN



